Todos los pueblos del mundo se han interesado en la lucha cuerpo a cuerpo, con arma o sin ellas. Este interés, o, mejor dicho, esta necesidad, nace en el tiempo de los hombres de las cavernas, ya que estos siempre tenían que defenderse de la naturaleza adversa y de sus semejantes.

Todos los pueblos del mundo se han interesado en la lucha cuerpo a cuerpo, con armas o sin ellas. Este interés, o, mejor dicho, esta necesidad, nace en el tiempo de los hombres de las cavernas, ya que estos siempre tenían que defenderse de la naturaleza adversa y de sus semejantes. No obstante, como técnica o arte de combate, el arte marcial no nació hasta que los hombres se hicieron sedentarios y comenzaron a vivir en comunidades, ya que estas primeras tribus asentadas sobre un lugar habitual recibían con frecuencia el ataque de animales y de hombres deseosos de llevarse sus riquezas (cosechas, animales, mujeres, etc.), por lo cual, estos primeros hombres, tuvieron que crear un tipo de lucha y unas armas que nunca les faltasen, aún en desventaja física o numérica con respecto a sus oponentes.


Por todo lo dicho, nadie puede decir que las artes marciales nacieron en occidente o en oriente, ya que estas nacieron en la primera fase de la civilización tanto en un lugar de la Tierra como en otro. Esto es comprobable, todas las culturas del orbe han tenido diferentes  estilos de lucha que, de algún modo, se parecen a las artes marciales modernas.

Para encontrar el nacimiento de las artes guerreras debemos trasladarnos a la cuna de la civilización del hombre, esto es, a la zona comprendida entre los ríos Tigris y Eufrates, o, dicho de otro modo, a Mesopotamia.


CULTURA MESOPOTAMICA
En el año 1938 el arqueólogo doctor Speiser, haciendo unas excavaciones en las ruinas del templo de Khafaje en las proximidades de Bagdad en Irak, encontró una pequeña pieza de bronce que al principio no dio demasiada importancia. Al limpiar impurezas del paso del tiempo, el doctor Speiser se sorprendió al encontrarse ante la primera representación histórica del combate sin armas, pues ante sus asombrados ojos aparecieron dos luchadores en acción.

Esta obra, hecha por el pueblo sumerio, data, aproximadamente, de unos 4.000 años a JC. y demuestra que ya en esta época existía una cierta técnica de lucha.

EGIPTO
Dejando aparte la pieza de bronce sumeria, los documentos más •antiguos que se refieren a técnicas de combate a manos desnudas son los pergaminos llenos de jeroglíficos, encontrados en tumbas egipcias cerradas en el año 3.900 a. JC (fecha aproximada), en los cuales encontramos una rica descripción de métodos de entrenamiento marcial usados por los soldados egipcios. En esta época ya se practica el boxeo con unas protecciones de cuero parecidas a los actuales
guantes de boxeo; dichas protecciones llegaban hasta el codo por lo cual, es de suponer, eran permitidos los codazos y los golpes con los antebrazos.

Hacia el año 3.300 a.JC. la lucha y el tiro con arco se empiezan a practicar en este caluroso país como lo demuestran las pinturas murales y los bajorelieves de las tuinas del templo de Beri-Hassan. Dichas obras representan una competición de lucha en grupos; los luchadores están en diversas actitudes de lucha, tanto de pie como en tierra, algunas de ellas parecidas a las actua-
les de lucha libre, canaria e incluso al sumo japonés.
Otros testimonios más modernos (2.600 a.JC) los encontramos en la tumba del faraón Dedefre de la IV Dinastía.

Posteriormente, tanto la lucha como el boxeo se extienden por todo Egipto alcanzando un desarrollo y popularidad inimaginables, tal vez por ello extendieron tanto sus conquistas, los faraones de este país.